martes, 26 de mayo de 2009

La lluvia castiga la impuntualidad de un chico, se pone a salvo, mira por su ventana y sonrie. La lluvia lo ha forzado a tomar un baño, para no resfriarse, y se siente bien, despues de darse un baño, se siente con vitalidad suficiente como para comenzar a leer algun libro, mira con curiosidad los tomos en su librero, y ninguno le llama, va al librero general de su casa.

Allá una multitud de temas le llaman, se decide por uno y sonrie, un tiempo de lectura lo lleva a querer descansar, se acuesta y sonríe. Está cansado asi que duerme. Despues de cuarenta y cinco minutos despierta, creyendo que deben de haber pasado cinco horas, da el dia por perdido, pero baja a la cocina, y encuentra a su madre. Hay cafe fresco y ella le convida una taza, el mancebo da un sorbo, se siente bien, y sonrie.

Sus hermanos se escuchan en la sala, decide ir con ellos los ve jugando en el Nintendo, decide no unirse, porque no le dan ganas, se sienta en la ventana, y sonríe. Se sienta y pone la radio, un poco de musica le arregla el humor, se siente bien y sonríe. Al lado está la cámara, se la alcanza y se pone a mirar las fotos, hay una de él con su hermana que le gusta mucho, la mira y sonríe, le recuerda que esa foto impresa fue el regalo de cumpleaños de su hermana.

Recibe una llamada y decide irse, lo hará en bicicleta porque el camion es estresante. Sonrie porque tiene nuevas ideas, ve el pasto y decide echarse a descansar un rato, sonríe. Se pone de pie y camina hacia su bicicleta, la monta, y asume porque está ahi.

Es por el y para el.
Sonrie desde adentro, porque se siente bien.

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